H.G.GADAMER ACTUALIDAD DE LO BELLO PDF

Esta es la cultura del cristianismo occidental, desde el humanismo renacentista al ilustrado. Es el paisaje que se rompe en el siglo XIX. Ese dios desconocido que ha salido de nuestro escenario y del que, en cierto momentos, imploramos su retorno. En su insustituibilidad, la obra de arte no es un mero portador de sentido, como si ese sentido pudiera haberse cargado igualmente sobre otros portadores. El tiempo de experimenta como algo que tiene que pasar o como que ha pasado. En este sentido, no es casual sino el sello espiritual que lleva la trascendencia interior del juego, este exceso en lo arbitrario, en lo selecto, en lo libremente elegido, el que en esta actividad se exprese de un modo especial la experiencia de la finitud de la existencia humana.

Author:Megar Kall
Country:Kazakhstan
Language:English (Spanish)
Genre:Marketing
Published (Last):7 April 2007
Pages:329
PDF File Size:11.76 Mb
ePub File Size:4.23 Mb
ISBN:173-4-17919-401-1
Downloads:70172
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:JoJolkis



Wittgenstein, Conferencia sobre tica 2. Derrida, La desconstruccin en las fronteras de la filosofa 5. Feyerabend, Lmites de la ciencia 4. Lyotard, Por qu filosofar? Danto, Historia y narracin 6. Kuhn, Qu son las revoluciones cientficas? Foucault, Tecnologas del yo 8.

Luhmann, Sociedad y sistema: la ambicin de la teora 9. Rawls, Sobre las libertades Vattimo, La sociedad transparente Rorty, El giro lingstico Colli, El libro de nuestra crisis Apel, Teora de la verdad y tica del discurso Elster, Domar la suerte Se utiliz en el documento la fuente Palatino Latinotype, por contener los caracteres del griego politnico, necesario para visualizar las citas en griego.

Las notas suenan segn una elaborada armona, pero en el escenario que los acoge se advierte el desorden del campo de batalla. El efecto que produce es, al mismo tiempo, estimulante y contradictorio. Al lector le queda la sospecha de que la interpreta cin a la que ha asistido roza lo imposible. El sonido ha salido perfecto de los instrumentos pero la acstica del espacio escogido queda lejos de tal perfeccin.

Y, sin embargo, al final de la audicin se agradece la tentativa, por lo que tiene de arriesgada en tiempos de excesiva comodidad intelectual. Ciertamente la tentativa de Hans Georg Gadamer es arriesgada: nada menos que trazar un puente ontolgico entre la tradicin artstica el gran arte del pasado y el arte moderno.

Para ello el filsofo de Marburgo pone en marcha una instrumentacin clsica, aunque lo suficientemente flexible como para tratar de responder, con [10] la ayuda de cierta antropologa contempornea, a los principales interrogantes suscitados por la modernidad. De manera no disimulada, junto al conflicto entre lo antiguo y lo moderno, en la obra de Gadamer late la vieja querella entre arte o ms bien poesa y filosofa. El propio autor la ha elaborado en diversas ocasiones.

La particularidad estriba en el hecho de que en La actualidad de lo bello no slo intenta revisar y reaproximar a los supuestos adversarios, sino que extiende la onda de expansin del choque a la cultura moderna.

Con armas filosficas, Gadamer quiere demostrar que tambin el arte es conocimiento y que, pese a los prejuicios acumulados por los filsofos, esta capacidad cognoscitiva es tanto ms evidente en un arte no referencial o slo referido a s mismo como el arte moderno.

El puente al que aludamos se convierte, en cierto modo, en un doble puente: el que debe unir lo antiguo a lo moderno, y el que debe facilitar la circulacin entre la filosofa y el arte.

La capacidad constructora de Gadamer, as como, todo hay que decirlo, el optimismo con que desarrolla su labor, hace que frecuentemente nos olvidemos, nosotros y l, del vaco que debe ser superado.

Gadamer inicia su trabajo con un ajuste de cuentas con Hegel y, tambin, con el tiempo de Hegel. Tanto en un caso como en el otro parece inevitable. El siglo XIX acostumbra a ser considerado el marco en que se da el violento cambio de escena por el que entra en crisis el clsico [11] renacentista y emerge el arte moderno.

Si tenemos que exigirnos coordenadas histricas, encuentro preferible situar aquel cambio en la agitada palestra en la que tiene lugar la confluencia y la oposicin de la ilustracin y el idealismo, del clasicismo y romanticismo.

De los fragores causados por estas luchas y convivencias parten los orgenes de nuestra idea de modernidad. Es decir, casi en perfil biogrfico, el tiempo de Hegel, donde los primeros ecos del grito Dios ha muerto mucho antes de Nietzsche, con algunos romnticos vienen a coincidir con el anuncio mucho antes de lo que llamamos vanguardias de la muerte del arte. Por tanto, la eleccin del ajuste de cuentas es oportuna.

Qu quiere decir Hegel cuando dice que el arte ha muerto o, ms exactamente, cuando afirma el carcter de pasado del arte? La supuesta extincin del arte en el mundo moderno ha dado lugar a numerosas malinterpretaciones, algunas por desconocimiento de Hegel, otras, pienso, por excesiva fidelidad a la arquitectura hegeliana. Las primeras absolutizan el significado de muerte, atribuida al arte, como si fuera posible establecer una frontera rgida entre un antes y un despus de la creatividad artstica.

Las segundas, impregnadas por el optimismo dialctico de Hegel, tratan de demostrar, como haba predicho ste, el efectivo desbordamiento de la conciencia artstica que, insuficiente ya en la gran marcha histrica hacia la [12] autoconciencia, deja lugar a la superior misin de las conciencias religiosa y filosfica. Como casi siempre, ni la ignorancia ni la ortodoxia sirven de mucho. El valor actual de la muerte del arte hegeliana, como proyeccin y como diagnstico, exige una distancia crtica con respecto al sistema de Hegel.

Es necesario, por decirlo as, extraer la pieza del edificio, para contrastarla con otras piezas que han moldeado el problema desde miradas diferentes. Este Hegel fragmentario, separado de la totalidad hegeliana, dialoga bien, por ejemplo, con los fragmentos posteriores de un Baudelaire el autor de los Salones y un Nietzsche el Nietzsche ltimo, singularmente el de los escritos pstumos. Podran ponerse otros ejemplos pero, puestos a elegir, me quedara con estas tres miradas privilegiadas, con la ventaja del escalonamiento a lo largo del siglo XIX, el siglo que, en la prctica, incuba y desarrolla el quebrantamiento de la tradicin artstica.

Naturalmente, el arte agonizante es, para Hegel, el arte clsico, nacido y madurado mediante el ms perfecto equilibrio entre materia y espritu. La ruptura de este equilibrio, en favor del ltimo, queda atestiguada por el exceso de con ciencia del arte romntico.

Ms propiamente: el arte romntico conlleva la autodisolucin del arte, si entendemos ste segn la forma clsica, que es aquella en que ha expresado su funcin vital en la Historia. Por eso la irona del artista moderno la irona romntica significa el golpe [13] mortal, en cuanto manifestacin artstica, peroyaultraartstica de la primaca de la subjetivi dad. La fluidez espontnea entre objeto y sujeto queda definitivamente obturada en un artista, el moderno, demasiado consciente de su obra.

El anlisis de Hegel es casi proftico en relacin a los destinos ulteriores del arte moderno. Los sntomas puestos al descubierto en sus Lecciones de Esttica emergen puntualmente hasta alcanzar nuestros das. No as, desde luego, el diagnstico, si tratamos de leerlo desde la globalidad del sistema hegeliano. El arte no se autodisuelve para superarse y ser superado en estadios de conciencia superior. Ms bien, en una direccin notablemente distinta, entra en un estado de insuperable contradiccin interna entre perspectiva de la libertad que le proporciona el subjetivismo y el estigma de orfandad en el que reconoce la ausencia de toda legislacin objetiva.

Baudelaire sabr formular con su visin de la modernidad la libre condena al salto hacia adelante que caracteriza al artista moderno, y tambin a Nietzsche, tras las ilusiones metafsicas de El nacimiento de la tragedia, conducir, a ese artista al premio y castigo simultneos de un arte sin verdad.

Gadamer, para hacer hincapi en el fin de la forma clsica enunciado por Hegel, remarca el carcter distinto de la relacin entre lo divino y su presentacin en el mundo griego forjador de la forma clsica y el mundo cristiano propulsor del arte romntico.

Para los griegos, lo [14] divino se revelaba espontneamente en la forma de su propia expresin artstica, mientras que para el cristianismo, con su nueva y ms profunda inteleccin de la trascendencia de Dios, ya era posible una expresin adecuada de su propia verdad en el lenguaje de las formas artsticas. Al dejar de ser evidente el vnculo espontneo entre forma y verdad, tras la Antigedad, el arte aparece necesitado de justificacin.

En este punto Gadamer ampla y matiza la posicin de Hegel, elaborando lo que podramos denominar gran cultura de la justificacin artstica que ejercer de impresionante transicin entre la espontaneidad objetiva de los antiguos y la oclusin subjetiva de los modernos.

Esta es la cultura del cristianismo occidental, desde el humanismo renacentista al ilustrado, en la que el arte crece amparado en la fuerte integracin de la Iglesia, poder y sociedad. Es, en opinin de Gadamer, el paisaje que se rompe en el siglo XIX. A la integracin le sucede la desintegracin, en el momento en que la creacin artstica se autonomiza del marco que la sustentaba y el arte, desamparado de verdad contextual, se ve forzado a proclamar la textualidad de su verdad.

Pero, tiene algn porvenir el arte tras la muerte del arte? Gadamer piensa que s y, adems, no slo pretende establecer un nexo que relativice la fisura moderna sino que, asumindolo desde el pensamiento filosfico, quiere indagarlo en cuanto a conocimiento. Para ello, un tanto abruptamente, interrumpe el ajuste de cuentas [15] con Hegel. Denuncia sus excesos idealistas, pero se detiene en el momento de recabar el balance disociado de sus sntomas y diagnsticos.

Gadamer no se apropia de Hegel contra Hegel, derivando la muerte del arte clsico hacia la moderna esquizofrenia del arte, puesta de relieve por Baudelaire y, en otros aproximaciones, por Schopenhauer, Kierkegaard o Nietzsche, sino que da un largo rodeo histrico y etimolgico para llegar, bastante inesperadamente, a Kant. Kant va a venir en ayuda del arte moderno.

Antes, sin embargo, Gadamer prepara este advenimiento con un despliegue conceptual que, mediante la genealoga de la captacin filosfica de tres trminos arte, bello, esttica , busca iluminar la aparente paradoja ontolgica formulada por Baumgarten al considerar la experiencia esttica como una cognitio sensitiva. El valor aadido de este recorrido estriba en el hecho de que Gadamer se decanta contra uno de los prejuicios filosficos tradicionales al reivindicar el carcter cognoscitivo del arte.

Gadamer ve en Aristteles, pero lgicamente sobre todo en Platn, una base slida para su reivindicacin. As, reforzando la interrelacin entre lo esttico y lo filosfi co, alude a la creencia platnica, expresada en el Fedro, en una unidad entre la percepcin espiritual de lo bello y el orden verdadero del mundo. La funcin ontolgica de lo bello, manifestacin sensible del ideal, consistira en cerrar el abismo abierto entre ste y lo real.

La experiencia de lo bello, segn Platn, implica verdad. Pero, [16] incluso aceptando el supuesto platnico, puede ser esto extendido al concepto de arte? No se acostumbra a situar a Platn como el primer detractor filosfico de los artistas, es decir, de los artfices en y de la apariencia?

Para tratar de responder a este interrogante Gadamer coloca a Kant en una encrucijada en la que confluyen distintos caminos: el que lleva a responder la cuestin planteada por Alexander Baumgarten de la cognitio sensitiva; el que lleva a la primera formulacin global del problema esttico, justo en el momento histrico en el que lleva a apoyar tericamente el rumbo del arte moderno.

Ya tratando de discernir la genealoga de lo bello, partiendo del griego Kals, Gadamer saca a colacin, como rasgo fundamental, su autodeterminacin. De ah que, para nuestra sensibilidad ms natural, al concepto de lo bello pertenezca el que no pueda preguntarse por qu gusta.

Sin ninguna referencia a un fin, sin esperar utilidad alguna, lo bello se cumple, en una suerte de autodeterminacin y transpira el gozo de representarse a s mismo. Partiendo de esta premisa la recurrencia a Kant, en cuanto a primer filsofo que analiza sistemtica y crticamente la experiencia esttica, parece inevitable.

Gadamer, tras separar algunas nociones matrices de la Crtica del Juicio, fija su atencin en la belleza libre, caracterizada por Kant, como aquella belleza libre de conceptos y significados. El alcance del placer desinteresado y de la finalidad sin fin [17] kantianos se radicaliza hacia una intuicin, anticipada por Kant, de la evolucin del arte moderna. Para Gadamer, la formulacin de la belleza libre como base de la experiencia esttica alumbrara el sendero de un arte, el moderno, que crece en la constancia de su autosuficiencia como arte.

Kant contradice a Hegel. El arte clsico, con respecto al que se cumple la hegeliana muerte del arte, no posee conciencia de arte a no ser extrnseca, es decir, para nosotros mientras que slo el arte moderno, el arte posterior a la muerte del arte, al no ser, o al no poder ser, otra cosa que autoconsciente, est en condiciones de habitar libremente la belleza.

Kant prepar tericamente el terreno pues, segn opina Gadamer, desde que el arte no quiso ser ya nada ms que arte comenz la gran revolucin artstica moderna.

La unicidad de lo artstico, tanto del perteneciente a la tradicin como del que se origina tras su ruptura, quedara establecida por el comn recurso a la autonoma de lo esttico, con la diferencia de que si, en el arte llamado clsico, esta autonoma se expresaba a pesar de la integracin del arte en la comunidad y de la subsiguiente inconciencia del artista, en el moderno, fruto de la desintegracin y de la autoconciencia, dicha autonoma adquiere un estatuto propio e inevitable.

Sin embargo, Gadamer, al recurrir justamente a Kant como gran campo terico de inflexin, pasa por alto la irresuelta duplicidad kantiana entre arte y experiencia esttica, que le impide [18] ejecutar el ltimo movimiento necesario para descubrir el inmediato futuro de la creatividad artstica.

En efecto, Kant, al proclamar rotundamente la autonoma de lo esttico, rompe cualquier posibilidad de legislacin objetiva de lo bello y abre, de par en par, las puertas al subjetivismo. De lo escrito en diversos captulos de la Crtica del Juicio, en particular en la parte referida a la analtica de lo sublime, podra deducirse casi sin transicin lo afirmado medio siglo despus por Baudelaire al querer definir la modernidad.

En ambos casos, el sujeto puede argir que aquello que l siente como bello es bello. Pero en el de Kant esta abolicin de leyes y, por tanto, este radical subjetivismo slo es completamente aceptable en lo que concierne a la experiencia esttica.

No as con respecto al arte, ante el que Kant no llega a traspasar la atmsfera clasicista ilustrada que exige al artista una adecuacin, de rango objetivo, al orden y a la norma. Har falta la crtica romntica e idealista a Kant, en el tiempo de Hegel, para que el valor de subjetivismo atribuido a la experiencia esttica se trasponga al universo del arte. Para cerrar el juego, har falta que Hegel contradiga a Kant para que un Baudelaire tomado aqu como portavoz de su poca pueda llegar a creer, ya no slo que lo que siente como bello es bello, sino que lo que produce como bello es asimismo bello.

Con la transposicin del subjetivismo desde lo esttico a lo artstico se sella el certificado de nacimiento de la modernidad. Hegel as lo piensa, aunque presagia la instauracin de planos superiores de la conciencia.

En una perspectiva ms general, desde la irona romntica hasta la evolucin ltima de las vanguardias, la dualidad nacimiento muerte impregna el transcurso del arte moderno que, bajo la oscilacin pendular a menudo hacia tendencias utpicoapocalpticas, cuando no, desde la segunda guerra mundial, hacia la plena asuncin del simulacro, una suerte de representacin de aquella representacin, ya moderna, que escenificaba la pro creacin de lo nuevo junto con la sospecha de su inmediata obsolescencia.

DICCIONARIO VILA ESCUAIN PDF

h-g-gadamer-la-actualidad-de-lo-bello.pdf

Shakagor Jun 19, Keith Wilson rated it it was amazing. Many of the essays explore the question as a question for physicians asthey practice the art of medicine within the context of contemporary scientificknowledge. This conversation can take place between two people, between a text and a reader, or, in the case of art, between a work and a spectator. The ossified language of literature only becomes art when it becomes part of our language. As human beings, we continually take the knowl-edge that is available to us and treat it as complete and certain. In this sense, a hermeneutic interpretation of art would not be a reiterative copy of what is communicated in the work of art, but rather, a reconstruction of its meaning p.

DANNY GATTON LICKS AND TRICKS PDF

Gadamer, Hans-georg - La Actual Id Ad de Lo Bello

.

Related Articles