ATILA EL AZOTE DE DIOS PDF

Sin duda para sus enemigos atemorizados, este notable hombre era "el Azote de Dios". En todo caso, desde su nacimiento, se esperaban grandes cosas de Atila. Criaban caballos, ganado, ovejas y cabras. Algunos no los consideraban humanos. Atila era su sobrino favorito. Sufrir un ataque de los jinetes hunos era una experiencia aterradora que los sobrevivientes recordaban con temor por generaciones.

Author:Vokus Akicage
Country:Ecuador
Language:English (Spanish)
Genre:Automotive
Published (Last):28 January 2013
Pages:354
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ISBN:446-9-84031-349-4
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Sin duda para sus enemigos atemorizados, este notable hombre era "el Azote de Dios". En todo caso, desde su nacimiento, se esperaban grandes cosas de Atila. Criaban caballos, ganado, ovejas y cabras. Algunos no los consideraban humanos. Atila era su sobrino favorito. Sufrir un ataque de los jinetes hunos era una experiencia aterradora que los sobrevivientes recordaban con temor por generaciones.

Roma era ahora una mera sombra de su gloria anterior. Conocer Roma fue odiarla. El conquistador Los hunos no dejaron ninguna lengua escrita. Era altanero en su corte, orgulloso, lanzaba miradas a todos lados para que su poder fuese evidente, incluso en los movimientos de su cuerpo.

Era el conflicto entre mito y lo que nosotros llamamos historia, algo que no se puede separar en el mundo antiguo. Aunque Priscus es mejor que nada. Luego siguieron por Toulouse, la capital de los visigodos. Para el momento de su muerte, Ruga se encontraba en guerra con el este. Para Atila los tratados con los romanos eran una especie de guerra sin violencia. Ciudad tras ciudad fue saqueada y destruida completamente, y sus riquezas despojadas. Los romanos sufrieron derrota tras derrota.

Era entretenido por procesiones de doncellas danzantes, bufones de corte y poetas. No usaba ni prendas de oro ni piedras preciosas. Sus ropas eran poco elaboradas. Atila era ahora el gobernante supremo del Imperio Huno. Y ahora estaba en sus manos. Ahora era inevitable que Atila y Aecio, su antiguo amigo y aliado, se encontraran en el campo de batalla.

Para los romanos, la perspectiva que los hunos ganaran Galia era impensable. Ciudades y pueblos ardieron, y las carrozas de madera de los hunos rebozaban con los botines del saqueo.

Finalmente las fortificaciones cedieron. El contingente romano guiado por Aecio y los visigodos por su rey Teodorico. Mucho antes de lo esperado, los romanos y los visigodos avanzaron. Los jinetes vencidos de Atila fueron atrapados en el medio de un frente de batalla de cuatro millas de largo; inutilizados, fueron incapaces de lanzar sus devastadores ataques en los flancos del enemigo.

Finalmente, ambos bandos se retiraron, Atila hacia el sur, sus enemigos hacia el norte. El destino del Imperio Romano y del mundo cristiano estaba en juego. Entonces, decidieron no correr riesgo alguno. Finalmente estuvo de acuerdo en retirarse de Italia. El hierro representaba a sus conquistas; el oro y la plata, los tributos recibidos por ambos Imperios Romanos. A un lado de su cuerpo se encontraban su espada real, su arco y flecha, su lanza y una gran cantidad de joyas y ornamentos. Cierta o no esta historia, su simbolismo es bastante apropiado; ciertamente, el arco del huno estaba roto.

Los grandes capitanes nunca se toman demasiado en serio. Los capitanes fuertes se rodean de hunos fuertes. Un huno puede lograr cualquier cosa por la cual desee pagar el precio. Los grandes errores son inevitables cuando se permite que los hunos poco calificados tomen decisiones y establezcan juicios. Por otro lado, las decisiones lentas no son siempre las mejores decisiones. Los capitanes nunca deben apresurar las confrontaciones.

Sin un reto, el potencial de un huno nunca se desarrolla. Los hunos deben participar solo en guerras que puedan ganar. Para los hunos, el conflicto es un estado natural.

Los hunos nunca toman por la fuerza lo que pueden lograrse por medio de la diplomacia. Las metas de un huno siempre deben estar a la altura de su tenacidad. Los reyes nunca deben nombrar capitanes simulados. Una vez que se comprometen a actuar, los capitanes deben presionar para lograr la victoria y no para empatar sin comprometerse. Los mejores capitanes desarrollan la habilidad de hacer las preguntas correctas en el momento adecuado.

Un huno que se toma demasiado en serio ha perdido su perspectiva. Cuando no se puede decir nada de un huno, posiblemente es porque nunca ha realizado nada en forma correcta. Incluso los romanos tienen la fortaleza para resistir los infortunios que causan otros.

Algunos hunos tienen soluciones para las cuales no existen problemas. Para experimentar la fuerza de los capitanes debemos tolerar algunas de sus debilidades.

La consecuencia de no capacitar adecuadamente a los hunos es no lograr lo que se espera de ellos.

KAREN HORNEY OUR INNER CONFLICTS PDF

Atila. El azote de Dios

Argumento[ editar ] Corre el siglo V dC y el imperio romano ha comenzado a decaer. Desde Oriente se alza una nueva potencia: el imperio huno comandado por Atila. Habla varias lenguas. Es hija de un rico comerciante, quien muere en manos de los hunos durante el saqueo de su ciudad. Es raptada y esclavizada por Skilla, quiso casarse con ella. Es hermosa, de cabellos oscuros y rasgos finos. Es valiente, perseverante, ambicioso y muy decidido.

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Atila, el azote de Dios

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RINOCERONTE EUGENE IONESCO PDF

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